ORACULO INFIEL

ORACULO INFIEL
DISFRUTEMOS

jueves, 17 de diciembre de 2009

La criatura


La madrugada a esa hora en que no se sabe si vivir o morir, a esa hora Gonza ,
aún trabajaba dando vueltas por las calles de Buenos Aires en su viejo taxi , un
viejo 405 diesel que parecía rezongar al girar por el empedrado húmedo de
aquella tenebrosa madrugada de Julio , brumosa, con esa bruma gris que caía como
un velo gris sobre la acera y envolvía a todo de humedad gris haciendo muy
dificultosa la visión.
En aquellas vueltas buscando algún pasajero recibió una llamado por el celular,
de un compañero, le avisaba que en Ayacucho y Santa Fe había un pasajero
esperando, que él no podía levantarlo pues tenía un pasajero que lo llevaría
hasta el gran Buenos Aires. Gonza estaba a 4 minutos del lugar y allí rumbeó ,
entre la penumbra brumosa
Flameándose , como un espectro envuelta en una especie de capa negra con enormes
solapas alzadas, y una larga falda que casi arrastra estaba como una criatura de
la noche su pasajera aguardándolo.
Cuando empezó a ingresar al taxi , Goza pensó que esa criatura espectral, en
aquel paisaje ominoso, aquella fría criatura , cadavérica, gótica le venía a
anunciar su muerte.
La voz de la criatura no sonaba a frío sonido metálico, ni a espectral criatura
de la noche más bien era una voz suave, simple, que le nombró dos calles de
Barrancas al sur.
Al comenzar la marcha por el espejo retrovisor Gonza puedo observar que la
criatura se había abierto la capa lo que le permitía ver sus increíbles curvas,
primero las voluminosas esferas de los senos envueltos en un topo brillante de
látex, que permitía ver los hombros desnudos bellísimos y todo el torso por
debajo de los senos, el ombligo con su piercing . La breve falda de negra de
látex le permitía ver las piernas muy bien contorneadas envueltas en medias de
red .La criatura no observó que Gonza la miraba , se abrió la solapa, corrió su
cabeza e hizo que su cabello azabache cayera brillante a grandes rulos, y
sonrió con sus carnosos y exuberantes labios pintados de bordó muy intenso y
fuerte , casi ennegrecidos de tanto color , por un momento la mirada de sus ojos
claros se toparon con la mirada de los ojos negros absortos de Gonza, quien
pensó, si ha de ser mi última noche, si ha de ser mi última imagen, que bella,
exótica y sensual es , será que anuncia esta noche me llevará a otro lugar o
será que a veces la vida nos invita a un café , como dice el nano.
Casi roza a un vehículo estacionado, perdido entre la neblina plomiza de aquella
madrugada húmeda y su mirada obsesionada por la belleza exótica, sensual de
aquella misteriosa criatura.
La criatura tenía una palidez que contrastaba con toda su vestimenta negra y sus
labios y uñas pintadas de ese bordó intenso casi negro.
Por momentos Gonza se obsesionaba en algún detalle de la criatura el piercing en
la mitad del carnoso labio inferior, la raya que se formaba profunda entre los
voluminosos senos o los pezones que se marcan en el top buscando sobresalir.
Al llegar a la dirección a mitad de cuadra de una calle empedrada , gris mal
iluminada se le acercaron dos muchotes encapuchados en buzos y luciendo la
silueta de dos revólveres de largo caño y gran envergadura que se le acercaron
a su ventanilla, Gonza pensó en acelerar, escapándole a la encerrada pero la
criatura le gritó:-Quieto , no huyas. Los dos le apuntaban a su cabeza detrás
del vidrio.
Gonza se quedó quieto comprendiendo que aquello no era lo que él se imaginaba,
simplemente la criatura era la carnada, la entregadora de uno de los habituales
robos en las calles de Buenos Aires , que a parte de ese no se que de los poetas
tiene los pibes hambrientos , droga dependientes , los pibes chorros , sólo
pensó que se lleven todo y no le hagan daño.
La criatura como una emperadora descendió , arrolló su capa y se dirigió a los
dos muchachotes, quienes sonrieron al verla, se abrazaron a ella , turnándose ,
haciendo que siempre uno de sus revólveres apunten la sien de Gonza.
Gonza cerró los ojos esperando temeroso que aquello concluya, cuando los abrió
se encontró que los muchachotes se retiraron unos 20 metros y en la ventanilla
solo estaba la criatura que con vos sensual con tono frío le dijo:-Vamos hombre,
estaciona bien, no pasará nada, acompáñame a dentro , que aquí no tengo cambio
y no quiero que esos dos vean ni mi dinero, ni el tuyo, no hay que tentar a las
bestias.
Gonza no tenía opciones, además entregado como estaba y obsesionado por esa
bella ,misteriosa y sensual criatura , igualmente acompañarla le parecía una
opción sumamente interesante. La casa era modesta de dos plantas, le faltaba
pintura, al pasar por la planta baja observó que una viejecita en una mecedora
dormitaba frente al televisor , entredormida le balbuceó algo a la criatura,
quien le respondió: ya llegué ague , seguí viendo televisión, estoy con un
amigo, voy a mi habitación, la criatura se le acercó y la besó en la nuca , al
mismo tiempo que le acariciaba la espalda, Gonza observaba de lejos y se sentía
incómodo , pero enseguida se le acercó la criatura , el olió su cautivante
aroma y ella lo tomó de una mano y lo llevó a la planta alta y lo invitó a subir
, ingresaron a una habitación poco iluminada .Ella se prendió unas velas que
aromatizaron el ambiente y se quitó la capa.
Verla la luz de las velas, entre fragancias exóticas e inquietantes, sin la
capa, con toda la sensualidad de sus hermosas curvas y su voz cada vez mas
melodiosa , hizo que a los ojos de él, la criatura era la hembra perfecta,
voraz, lujuriosa , el objeto del deseo de todo macho .
Ella se movía bamboleando sus curvas, y hablaba como ronroneando , él
escuchó.-Eres el elegido, mucho tiempo esperé esto , hasta había imaginado otro
encuentro con otro masculino pero llegaste tu esta noche y supe que vos eres el
elegido , en esta noche, que no olvidaremos jamás, eso espero. La criatura puso
la novena sinfonía y sobre una vela prendió una especie de cigarrillo, que por
su aroma, Gonza pensó que era marihuana, y dirigiéndose a él, le alcanzó un vaso
y una botella de 250 cm cúbicos de 16 años de añejamiento de Chivas Regal, creo
que para ti esto será mejor que la marihuana.
Gonza sirvió un trago extenso lo saboreó mirando a la bella criatura que le
acercaba sus labios para besarlo. Una vez los labios de Gonza rozaron los suyos
y ella sintió cómo él también crujía bajo su tacto, decidió que no había
llegado tan lejos para echarse atrás. Deslizó su mano derecha por el lateral
del sillón y se dejó caer despacio junto al respaldo del sillón acompañada por
el cuerpo de Gonza , que pronto quedó tendido sobre ella. Este beso fue mucho
más largo.
Se acariciaron con dulzura, besando cada rincón de la piel del otro, sus dedos
aún fríos jugueteaban tímidamente como si no tuvieran control sobre ellos. Un
botón aquí, otro, el cinturón allá... La camisa de Gonza se abrió del todo casi
al tiempo que la minifalda de la criatura terminaba de subir, un beso tras otro,
perdiendo el aliento que se escapaba de sus cuerpos.
Tumbado boca abajo, semidesnudo, caído sobre el cuerpo cálido de ella, Gonza
acariciaba con los labios los dulces , tiernos y voluminosos pechos de ella por
encima del top , mientras su mano derecha se enredaba en la larga melena
azabache. Su otra mano, traicionera, serpenteaba sigilosa entre las ingles de la
criatura hasta rozar el encaje de la tanguita . Ella, con los ojos cerrados, se
estremecía con cada nuevo gesto de Gonza y le dejaba hacer, confiada, porque
sabía que eso era lo que ella deseaba, lo que tanto había esperado descubrir, lo
que su cuerpo pedía a gritos. También sabía, porque no era difícil de adivinar,
que, aunque nunca lo hubiera probado, Gonza era un auténtico experto. Así que se
limitaba a sonreír, entre jadeos, entregada a los mimos de su amante. A veces se
sorprendía súbitamente excitada, casi agitada, en esas ocasiones en que Gonza
accionaba algún resorte secreto que ni siquiera ella era consciente de tener. Se
dejaba ir, con un vaivén acompasado al ritmo de las caricias y besos, que
descubría para ella un mundo nuevo de sensaciones, de estímulos que nunca antes
había conocido. Y le gustaba, le encantaba, y no tardó en dar rienda suelta ella
también a sus pasiones. Por primera vez Gonza se sorprendió cuando ella comenzó
también a moverse, a morderle en la oreja, a acariciar su espalda desnuda hasta
casi arañarle, a exclamar entre dientes de puro placer, a contraerse, a
estirarse, a retorcer sus rodillas aferrando la mano de él entre sus ingles.
Y sólo era el principio. Ella lo sabía. Aún quedaba lo mejor, y por eso sonreía.
No importaba lo doloroso que pudiera ser, más que nunca estaba deseando hacerlo.
Si era mejor que esto debía ser casi el paraíso. Vamos, no te pares, pensó para
si . Jamás había estado más excitada, nunca se había sentido tan fuera de sí,
literalmente ardiendo, entregada a la pasión y el deseo, llena de amor y
felicidad, sintió que jamás le había deseado como entonces. Sacudía lentamente
la cabeza de un lado a otro, gemía y suspiraba, se agitaba, se contraía, siempre
con los ojos cerrados, sonriente, y con la respiración entre cortada. Rozaba el
límite de la pasión cuando él empezó a quitarle toda la ropa en medio de la
penumbra de la habitación, su figura resaltaba iluminada por la luz lunar que se
colaba desde el exterior. Ahora su ropa interior de color negro destellaba
debido a los reflejos luminosos, su cara de ángel, ese cuerpo tan delicado y la
sensualidad de su lencería, le daban una imagen totalmente sensual y
completamente turbadora. Sentada sobre Gonza y ataviada únicamente con su ropa
interior, movía sus brazos alrededor de su cuerpo en una danza sensual, si en
algún momento había creído saber lo realmente sexy que podía llegar a ser,
estaba equivocado. El baile maravilloso, mágico , cautivador y su cuerpo, una
sinfonía de sonidos prohibidos. En esos momentos, había pasado a ser, de una
criatura intrigante , a una figura que rezumaba sexualidad por todos sus poros.
Con cada movimiento que hacía Gonza se sentía más perdido, más embriagado de
ella, de ese súcubo del infierno que habían liberado para condenarlo.
Con gusto aceptó aquello y se incorporó para rodearla con sus brazos, a lo que
ella respondió envolviéndome con sus piernas desnudas. Desde está posición
inundó sus sentidos con su cuerpo, sus manos la recorrieron, su lengua le hizo
sentir y poco a poco su boca fue bajando desde su cuello hacía su torso,
mientras pequeños mordiscos hacían que notas agudas se colaran entre los
suspiros que su boca liberaba.
Pudo notar con sus labios como las curvas de su pecho aumentaban, como el tejido
de algodón tapaba con desesperación las pocas partes de su piel que me quedaban
con conocer. Y aunque el remache metálico en la parte posterior de su corpiño le
susurró como descubrir al secreto que allí guardaba, prefirió que la punta de
sus dedos repitieran el camino que habían hecho sus labios y se colaran
furtivamente por el borde de su ropa, tirando con suavidad para terminar
descubriendo una de sus tetas. Eran tan perfectas y preciosas como las había
imaginado, como un pequeño montículo de nieve virgen que evitas tocar para no
romper la armonía de su forma. Era la forma pura del pecado, la tentación
suprema, sin embargo, cuando lo destapó completamente y la tira del corpiño se
liberó de su hombro, giró su mano para con el reverso volver por el mismo camino
hacía el origen de su viaje, pasando por aquella curva perfecta que formaba su
seno, aplastándolo con suavidad a su paso y alterando su curso a causa de un
rígido pezón, que le incitó a cambiar la posición de su mano para atraparlo
entre los dedos y pellizcarlo con un gesto vicioso. Un pequeño temblor de su
cuerpo le hizo recordar cual sensible y delicada era su piel, de una textura
suave y color claro que podría alabar durante cada segundo que le quedara de
vida.
Puso sus manos en su culo y lo atrapó con decisión, podía notarlo firme,
redondeado y aunque en un primer momento su intención era de levantarla, fue una
tentación demasiado deliciosa para dejarla pasar, así que se deleitó durante
unos momentos con su cuerpo mientras se besaban . Lo apretó con fuerza, para dar
paso a unas caricias más suaves pero intensas, jugueteando con las gomas de su
tanga e intentando acrecentar el deseo en su cuerpo. Finalmente, la levantó con
suavidad y la depositó tumbada sobre la cama
La colocó de rodillas sobre ella y atrapó el tirante del corpiño que se había
desprendido para liberarlo completamente de su brazo, siguió el curso de la tela
para volver al punto central donde las dos partes se unían por una pequeña pieza
metálica, que se soltó sin dificultad, para dar paso a un lienzo divino. Si
vestida era capaz de inducir a la locura, semi-desnuda podía arrastrar al
infierno.
Levantó la mirada hacía el techo, sintiendo que la necesidad de hacer un acto
de expiación por profanar un templo sagrado, nuevamente clavó los ojos en su
cuerpo y pudo disfrutar de la visión que tenía delante, tan hermosa, tan
perfecta. La respiración profunda que acompañaba sus jadeos, hacían que sus
tetas subiesen y bajasen en un tremendo libido, aproximándose y alejándose de él
. Se inclinó para besar su vientre y marcar el punto de inicio por el que
comenzó a deslizar sus manos hasta atrapar sus pechos con ellas, para
acariciarlos con pasión. Se recreó con ellos de todas las formas que pudo,
rodeándolos con la palma de la mano, deslizando sus yemas por su interior,
aprensándolos con sus dedos… los entrecortes de su respiración le suscitaban si
cabía más excitación y poco a poco dejó que el vicio se apoderase de él, que
fuera como aquella criatura insaciable e impiadoso ..
Colocó una de sus manos sobre su rostro, sentía el calor de sus mejillas en la
palma de la mano, ese calor despertó las tentaciones más profundas en su
interior e inclinándome sobre ella hizo que la punta de su lengua recorriera
uno de sus pechos de principio a fin, la oyó exhalar, pero de una forma mucho
menos intensa que el momento en que engarzó uno de sus pezones con la lengua.
Notó como una de sus manos recorría sus cabellos, como poco a poco ella también
se abandonaba al placer, apretó ligeramente su seno y rodeó su pezón con sus
labios al tiempo que lo presionaba con la punta la lengua, esta vez un gemido lo
acompañó y con la ayuda de su otra mano, tomó uno de los dedos, que aun
acariciaban su rostro y se lo introdujo en la boca. Comenzó a juguetear con la
yema de su dedo, golpeándola con la lengua, mordisqueándola y resbalando sus
labios , movimientos que Gonza correspondía ahora en cada una de sus tetas,
asegurándome de que no hubiera parte alguna por la que su lengua y sus labios no
hubieran pasado.
Tiro de su cabello y se lo llevó hacia su boca, cayeron de lado entrelazando
las piernas y se besaron con desmesura, ahora las manos eran las encargadas de
recorrer el cuerpo de cada uno, su espalda, su vientre, su cuello, sus pequeñas
piernas, su culo… ninguna parte se libró del tacto de sus manos, y del mismo
modo ella recorrió todo el cuerpo de Gonza con la punta de sus dedos.
Colocó uno de sus dedos entre las bocas y lentamente, el abrazo se rompió. Se
tumbó sobre la cama y comenzó a respirar profundamente, veía como su pecho subía
y bajaba, como sus preciosas tetas lo invitaban a un viaje de placer infinito.
Tomó la mano derecha la llevo hasta sus labios entreabiertos, fue pasando todos
sus dedos por ellos y deslizo su mano por su cuello, pasando entre sus pechos
para llevarla a la parte superior de su vientre, allí la soltó y la miró
fijamente a los ojos invitándome a continuar el camino por él mismo, dejando que
los instintos naturales tomasen el mando. Se entregó al suave movimiento de las
yemas de sus dedos, que poco a poco recorrían el cuerpo de la criatura ,
iniciando el descenso hacía el último vestigio de ropa que le quedaba, a la
altura de su ombligo la mano se detuvo siguiendo el vaivén de su vientre, que se
movía con armonía al compás de su respiración. Se miraron con complicidad en
espera de que diesen una señal para continuar viajando por los suaves linderos
de sus cuerpos palpitantes . Aunque ella sabía que estaba completamente
entregada , aun quería que se lo pidiera, que no parara, que continuase…una
pícara sonrisa, verla cerrar los ojos y sentir como inspiraba profundamente
fueron todas las señales que él necesitaba. Sus dedos continuaron el camino,
una senda privilegiada hacía el placer, su vientre se volvió tenso y a los pocos
segundos topé con su ropa interior. Durante un suspiro detuvo al avance de sus
dedos , antes de que uno de ellos hiciera caso omiso de la prohibición que
simbolizaba su tanga y comenzara a adentrarse en la región que celosamente
guardaba…
Gonza se inclinó, el sexo de la criatura emanaba un aroma embriagador. Ese olor
suave, sugerente, de mujer excitada, que lo hacía desear más que nada empezar a
comérselo. Acercó su boca a su concha y le dio un lamoda rápida, de abajo a
arriba, por todo su abertura .Separó delicadamente los rosados labios para
descubrir su clítoris como si fuera buscando una perla de placer y allí estaba,
sobresaliendo de su capuchón, turgente ya. Se puso a lamer y besar al mismo
tiempo. La lengua de Gonza recorría cada rincón de la vagina de la criatura y
jugaba con sus labios, con su clítoris, chupándolo como si fuera un pezón,
mientras ella le apretaba dulcemente la cabeza contra su sexo y gemía sin
control. Hasta que levantando las caderas empezó a correrse sujetando, ahora sí
con fuerza, la cabeza de Gonza contra su sexo, envolviéndolo con sus muslos,
como queriéndolo retener dentro de ella hasta que decayese un poco su clímax. El
sabor de su miel era delicioso. Mantuvo la presión de su boca contra su sexo
hasta que se incorporó a su lado . La criatura tomó delicadamente entre sus
manos el pene de Gonza y comenzó a masturbarlo mientras su lengua recorría la
base de su pene , lamiendo los testículos con delicadeza y sin dejar de besar
por donde pasaba su lengua. Finalmente se metió su pija en su boca y empezó a
hacerle una felación deliciosa. Su lengua recorría todo el tronco de la verga,
empapándola con su saliva, dejándola reluciente. Antes de que se corriera en su
boca la tomó de la mano y la llevó a la cama contigua , se puso detrás de ella,
abriendo sus grandes nalgas blancas, que dejaron a su vista el agujero oscuro
de su ano, que acarició por encima, delicadamente, sin introducir el dedo
provocando que ella se estremeciera. Cuando la pija encontró la entrada de su
sexo jugoso y chorreante la empezó a penetrar mientras ella hundía la cabeza en
la almohada y ahogaba un grito de dolor, ella gritaba de dolor pero le
suplicaba que no que ese día quería ser mujer plenamente por primera vez, el se
asombró por lo estrecho de su cueva y los hilos de sangre que empezaron a salir,
ella empezó a temblar de placer. Empezó a moverse despacio a medida que su pene
empezaba a deslizarse en la vagina recién desflorada ella que estaba empapado de
flujo. Ese delicioso flujo que antes Gonza había saboreado. Quería que ella
sintiera que él recorría cada centímetro de su vagina, penetrándola suavemente
hasta el fondo de su sexo. Ella no paraba de resoplar y de gemir y sus pechos se
bamboleaban desafiantes con cada envite. Empezó a moverme un poco más rápido y
ella comenzó también a ir al encuentro de su sexo. Veía la pija hundirse y
descender de la vagina de la criatura .Con una mano alcanzó uno de sus tetas
acariciándola. Cuando se detuvo en su hermoso pezón duro ella comenzó a jadear
con más fuerza hasta que de pronto se desplomó sobre la cama. Él siguió dentro
de ella moviéndose, llenando su sexo con su verga dura hasta que explotó su
semen que inundó el interior de la criatura .Cayó sobre ella y se detuvo
descansando su cuerpo sobre su espalda. Retirando el cabello de su cuello besó
su nuca y su rostro sudoroso. Ella descansaba con los ojos entreabiertos, sin
moverse apenas. Y se durmió, Gonza se acordó de su taxi, de que estaba
trabajando, despacio se fue vistiendo observando como la criatura dichosa dormía
, bajó las escaleras, la señora mayor continuaba sentada frente al televisor ,
algo le murmuró cuando el salió a la plomiza mañana, aquellos adolescentes
enfierados y con capucha estaban fumando algo pecaminoso en la esquina y lo
rodearon:
-¿ Che, te portaste bien con la reina?. Mira que ayer cumplió 18 años, y es una
fiera , hermosísima, ¿ Che tienes algo de pasta para nosotros, es que
necesitamos merca, te lo pedimos bien?
Gonza sonrió, sacó 100 pesos de uno de sus bolsillos y les dijo:-Es lo último
que me queda, no tienen uno de 10 para quedarme y tomar un café.
Uno de los chicos sacó un bollo de billetes de dos pesos , unos cuatro y se los
dio y tomó el de 100 y le dijo gracias,…anda subí a tu tacho y bórrate rápido.
Gonza como nunca deseó que el viejo 405 arranque rápido y por suerte así lo
hizo, salió rápido de aquella calle...
By callesytutas@yahoo.com
http://ar.groups.yahoo.com/group/oraculo_infiel/message/5299

Con mi amante virtual


Estoy nerviosa pero a la vez muy excitada al llegar a Buenos Aires , fui al
hotel a producirme tal cual tu me lo pediste por email, cuidé meticulosamente
cada detalle:la depilación completa, la tanguita, el corpiño, las medias en red,la minifalda , la peluca, la blusa, el maquillaje, la fragancia , repasé todo y ajusté todo .Salí al hall de encuentro
Sé cómo eres porque he visto las fotis que me enviaste por email , y de repente te veo. Tú aún no me has visto, y te contemplo por un instante. He estado esperando este momento por mucho tiempo, y por fin ha llegado. Te tengo dentro de mi vista, y eres real. Entonces tus ojos se fijan en mí, y siento que salta mi corazón en mi pecho. Empiezas a acercarte a mí y me envuelves en un abrazo muy fuerte y cálido.



"No puedo creer que realmente estas aquí. Es como un sueño," me dices al oído.
Entonces me alejas de ti un poco para que puedas mirarme. Me observas
profundamente a los ojos y sonríes. En este momento siento el deseo que tengo
por ti y te vuelvo a abrazar. Siento tu cuerpo duro junto al mío, y mi interior
se comienza a mojar. Me doy cuenta de que el hall del hotel donde me hospedo no es el lugar correcto para seguir contigo así, y empezamos a caminar. Tomas mi mano en la tuya y la aprietas. Estoy feliz.



Salimos en un auto, y hablamos de mi viaje, de la felicidad por estar juntos por fin, de todo y de nada. Aún tienes mi mano en la tuya, y no puedo dejar de
mirarte. Eres tan guapo y siento tanto por ti. Me preguntas si quiero dar un
paseo por los bosques de Palermo , y digo que sí. Llegamos a un lugar bastante
acogedor y tú me abres la puerta del auto, como el caballero que eres. Empezamos
a caminar, disfrutando del sol, de estar juntos, de poder mirarnos. Hay mucha
gente alrededor de nosotros. Nos sentamos cerca del lago, y nos comenzamos a
besar sin más ni más, suavemente al principio, y luego con más y más fervor y
pasión. Siento tu lengua recorrer mis labios y entrar en mi boca. Chupo tu labio
inferior y te escucho gemir muy bajo. Estamos abrazados y los deseos están
aumentando. Hemos estado tan absortos en nosotros mismos que no nos dimos cuenta
de que toda la gente ya se ha ido, y unas nubes oscuras han llenado el cielo
anteriormente completamente azul. No nos damos cuenta hasta que sentimos las
primeras gotas frías en nuestros cuerpos. Nos ponemos de pie, y corremos hasta
el auto. Entramos completamente empapados y estoy temblando del frío. Decidimos
ir a tu cabaña de fin semana para secarnos. El viaje no demoró mas allá de 45
minutos por la autopista a La Plata .



Entramos en tu cabaña y te pido si puedo tomar una ducha caliente. Puedes ver a
través de mi camisa hasta mis pezones duros por el frío.


"Claro que sí, pero..."


"Pero ¿¿¿qué???"



"Pero sólo si puedo entrar contigo." Y me guiñas un ojo.



Sonrío y te beso nuevamente, sintiendo la pasión aumentando entre mis piernas.
Siento tu pecho contra el mío. Me diriges hasta la ducha, nos desnudamos de
prisa, y entramos. Ya estás muy excitado, y puedo ver pulsar tu pene erecto. Se
me hace la boca agua imaginar tenerlo entre mis labios. El agua caliente se
siente muy bien cayendo sobre mi cuerpo. Vuelves a besarme y mi cuerpo siente se
quema toque. Siento tu erección contra mi estomago y lo mueves contra mí cuerpo.
Tu boca ahora está en mi cuello, chupándolo ligeramente, lamiéndolo, y
haciéndome más loca por ti. Ves mis pezones erectos, esperando tu atención.
Susurras, "Eres increíble." Yo veo el deseo en tus ojos, y me hace aún más
caliente por tenerte.


Tu boca cierra sobre mi pezón izquierdo y siento tu lengua caliente por todas
partes de mi pecho. Manipulas mi otro pezón entre tus dedos y siento que mi
pubis está muy mojada. Tomas el jabón y empiezas a pasarlo por mí. Lavas mis
pechos, recorriendo tus manos sobre mis pezones. Lavas mi estómago y bajas hasta
llegar a mi pubis. Mientras besas mi abdomen, siento tu dedo entrando en mi
pubis, rozando mi clítorito y cuando entra muy dentro, se me corta la
respiración. Siento que te necesito más que nunca.


Te pones de rodillas enfrente de mí y de repente tu boca se cierra sobre mi
pubis. Gimo y tomo tu cabeza en mis manos, agarrando tu pelo. Tu lengua está por
todas partes de mí, en mi clítorito, entrando muy rico dentro, y siento el
orgasmo acercándose rápidamente. Sigues chupando con tu boca, moviendo tu lengua
sobre él. La combinación del agua acariciando mi cuerpo y de ti acariciando mi
pubis me está haciendo explotar, pero cuando estoy al punto de venirme, de
correrme, te levantas y me besas otra vez. Tu boca sabe a mí y me excita aún
más.


Ahora es mi turno, y bajo tu cuerpo, besándolo. Lamo tus pezones duros y te
escucho respirar hondo. Alcanzo tu pene y lo tomo en mi mano. Lo siento pulsar y
latir de lo erecto que esta por mí. Tomo un testículo en mi boca, recorriéndolo
con mi lengua y te escucho gemir, un ruido que me hace temblar con deseo. Te
miro a los ojos mientras te tomo en mi boca. Veo puro placer cuando cierro mis
labios alrededor de ti. Sientes lo caliente y húmeda que está mi boca, y
comienzo a chuparte de verdad.



Subo y bajo mi cabeza sobre ti, usando mi mano para jugar con tus testículos.
Tus manos están en mi cabello, y estás moviendo tus caderas para coger mi boca.
Uso mi lengua en la parte sensible de tu pene bajo la cabeza, incitando más
gemidos en ti. Mis labios siguen deslizando tu pene, y te siento crecer aún más
en mi boca. Por fin, me subes de tu pene, y me dices que quieres ir a la cama.




Y Esa es buena idea debido a que el agua de la ducha se ha puesto fría.




Tomas mi mano y vamos a la cama, completamente mojados, desnudos y calientes el
uno por el otro. Otra vez, tu boca está poseyendo el mío y tu lengua está
tocando mi lengua. Nuestras manos recorren el cuerpo del otro.




"Te necesito dentro de mí," te ruego.




Después de haber hablado de los deseos, imaginado como sería, y masturbada
tantas veces pensando en estar penetrada por ti, ya es la realidad. Mueves tu
pene sobre mi pubis, sintiendo cuán húmeda que estoy. Lo mueves sobre mi
clítorito y me sientes temblar con excitación. Entonces, siento tu pene entrando
en mi lentamente, estirándome. Cuando por fin estas completamente por dentro,
pausas un instante para gozar del sentido de estar tan cerca, de estar una parte
de mi cuerpo.




Mi pubis involuntariamente contracta sobre ti y al oído me dices que me amas. Te
miro a los ojos y te digo, "Te amo mi misterioso amigo." Con eso, comienzas a
moverte lentamente y pongo mis piernas alrededor de tu cuerpo. Cada vez que
entras, siento tu pene contra mis nalgas , contra mis paredes estrechas, y
aprieto más mis músculos sobre ti. Estamos respirando muy hondo, y gimiendo
mucho. Besándonos locamente, y tus movimientos son cada vez más rápidos y
salvajes, más fuertemente penetrándome. Te digo que quiero hacerlo en otra
posición, y nos movemos de cómo estamos y me presento ante ti en la posición de
perro, en cuatro patas.




Al mirar mi culo te escucho excitarte mas, noto que eres insaciable y más
caliente de lo que creí y pensé, y me lo acaricias. Yo pienso que vas a
penetrarme inmediatamente, pero me sorprendo a sentir tu boca otra vez en mi
pubis. Me lames hasta que siento que no puedo soportar más.

Entras en una moción fuerte que me hace jadear. De repente, las olas de mi
orgasmo salen a consumirme y mi pubis está contractando muy rápidamente. Otra
vez, estas entrando y saliendo muy rápidamente. Siento tu pene crecer y ponerse
aún más duro dentro de mí y tú también comenzaras a correrte, y la pasión
consumiéndonos a la misma vez. Es el orgasmo más grande de mi vida. Por fin, las
olas nos pasan, y nos quedamos con los corazones latiendo muy fuertemente y
rápidamente. Aún sientes las contracciones de mi pubis sobre ti. A la misma vez,
nos decimos "Te amo." Siento que tengo la mejor suerte del mundo por haberte
encontrado y por tenerte a mi lado por fin mi amigo misterioso.

By luchomagia@yahoo.com
http://ar.groups.yahoo.com/group/oraculo_infiel/message/6164

Yolanda


Dedicado a Yolanda
Nos encontramos en la barra de aquél bar, un vino para vos , otro para mí y el calor del vino se juntaba por momentos con nuestro calor .
Tú frente a mí, hueles a jazmines ,yo embobado, escuchándote.
Tu voz era la música maravillosa que comenzó a provocar mi sangre que obligaba a que mi cuerpo deseara acercarse a tu cuerpo mientras permanecíamos sentados.
Tu voz me arrullaba, tus labios sensuales me inquietaban y aquel sonido único y sensual de tu timbre hacía nacer en mi miles de sensaciones placenteras que se apoderaban de mi cuerpo.
Un sorbito, uno más ¡ Qué calor!, te dije.
Divise en tus ojos negros penetrantes, un sin fin de experiencias ya vividas. En mi cuerpo tus ojos y tu voz generaban miles de sensaciones... Envolviéndome en un manto de locura .Así escuchándote y mirándote y escuchándome y mirándome empezamos a hacer uno en mágica pasión sin ataduras.
Y tu voz me conduce a que tus labios carnosos sean el instrumento de ese beso que todos los días quiero volver a besar . Ese beso es una sed loca que no se quita con beber se quita ... ¿ una caricia de tus labios un beso de tu boca , una dulce palabra que daría yo?
Ese beso de labios de fuego sobre tu boca audaz enciende mi pasión y mi locura .

El barman delante, la gente a los lados. Tú y yo en nuestro mundo. Riéndonos, besándonos ,rozando nuestras manos disimuladamente.
¡Otro vino, por favor!. El calor era más intenso.
Los besos más insinuantes. Y nuestras lenguas son llamaradas de esos besos que se hacen fuego y siento en mi boca el sabor de tu almíbar sensual. Tu boca es ese delirio en la mía que me hace temblar y me arrastra a la locura.
Un beso, otro más, uno más y el desenfreno comienza .Deseabas mis manos enredando tu cuerpo, ansioso de ser tocado. Y deseaba tocar tu carne fuente de mi locura.
Y tus besos ardientes y tu voz arrolladora y todo me envuelve me transporta .Mi excitación me exige algo más.
Tú, seguías mirándome y hablándome, mientras mi mano se perdió un instante dentro de tu blusa en tu espalda buscando tu piel . Me trenzo en este tétrico intento por conseguirte, por percibirte, por fundirme entre tus abrazos y todo tu cuerpo en aquella posición y aquel lugar incómodo.
Me coloqué detrás de ti y me agaché para quedar a tu altura y te susurro:
-Yolanda. Sigue hablando , ves, sentí tu pasión en tu voz , tu música y sus sensaciones salen solas a buscar a alguien que quiera recibirlas en su alma. Mis manos lentamente se deslizaron por tus brazos, sentí tu piel caliente , tu delicada y prohibida esencia femenina estaba alborotada a punto de estallar .
Y fuimos al rincón oscuro de aquel lugar.
Bailamos juntos, nos abrazamos, nos perdimos en una nube de sonido decorada con pasión, con deseo.
Piel, besos, caricias sin medida, luz difusa , tu aroma a mujer sensual , exquisita ... me embriagaban ...esa noche...apasionada.-
El mutuo deseo se aceleraba y se hacía urgencia .El uno y el otro estábamos con ganas del otro y del uno ,no se podía aguantar más. Lo carnal nos apremiaba , perdíamos la compostura éramos todo impulsos y ardor , locura y pasión. Nuestro vino será el placer de tenernos y bebernos el uno al otro , al besarnos liberamos nuestros instintos y nuestros impulsos
Un fuego intenso, como la bocada de un dragón, se apoderó de nosotros, sólo había que sentir y dejar entrar el calor.

Fuiste al fondo, necesitabas un baño. Estaba ocupado.
Yo , detrás, te agarré, te puse contra una esquina pegada al baño. Te agarré sin darte tregua te toqué , te besé con desenfreno, y te arrastré hasta los baños del personal a oscuras .
Te dejaste llevar. Deseabas como yo tanto aquello. No veíamos. Sólo sentíamos , yo deseaba mi carne dentro de ti , mis manos tocándote el trasero, mis labios chupándote los pechos, y mis dientes mordisqueándote los pezones.
Estábamos en ese baño, con luz difusa, me bajaste el pantalón hasta los tobillos y comenzaste a tocarme, solo como tú sabes. Tu voz esa voz que me enloquece me encendieron mas y una vez que mis manos se habían empapado con tu flujo femenino, luego bajé mi boca hasta ellos, literalmente me dediqué a comerlos, mientras suspirabas de placer al sentir mis labios rodeando tus pezones, esparciendo tu flujo sobre ellos y luego lamiéndolos.

Sentías que yo comía a través de ellos, te enloquecía que los chupara de esa manera, que me animara a mordértelos así, que tus pezones desaparecieran bajo mis labios y que de pronto aparecieran estirados de esa manera.

Los sentía duros como piedras y sabía que quería más. Y tuviste mas, porque mientras uno era lamido y mordido, el otro era manoseado por mis manos que antes habían hecho lo mismo con tu sexo.

Ante tanta generosidad de mi parte , me compensaste y fuiste agachándome lentamente hasta dejar su boca frente a la entrepierna de mi pantalón. Acercaste tu rostro y acariciaste la zona con tu cara.
Lamiste con tu lengua todo el contorno de mi miembro que presionaba la tela para quedar libre y ser saboreado a gusto. Lo sacaste libre , su punta brillaba en la oscuridad, estaba completamente húmedo y el aroma a excitación que despedía era toda una invitación para que comenzaras a lamerlo casi con fruición.

-Que bien lo haces , me la lamiste, chupaste hasta que no di mas, hasta que tu boca no se conformaba con lamerla de arriba hacia abajo y desde la punta a la base, lo haces hasta que me mirándome a los ojos me das a entender que necesitas ser penetrada .

Desesperado te levanté de los hombros, y te clavé de una vez contra la pared y subiéndote la pollera , te quité la tanguita roja , te sujeté las piernas alrededor de mi cintura y te penetré, sin darle lugar a nada, sin tiempo siquiera para respirar. Tu boca susurro un grito de placer desmedido pero no me importo nada, en verdad nada me importaba en ese momento más que penetrarte y gozar, pasara lo que pasase.

Y las embestidas se sucedieron una y otra vez, cada vez más fuerte tu espalda chocaba contra la pared y cada vez más fuerte tus tetas bailaban frente a los ojos.

Y los movimientos no cesaban, las embestidas dentro de tu cuerpo no se terminaban y te encanta sentir mi pija dura clavándote en tu concha.

Hago una pausa y te ubico dándome la espalda, haciendo que doblaras tus rodillas, que apoyaras las manos en el piso y quedo con tu trasero frente a mi, a mi disposición, listo para hacer lo que ambos desearan. Acomodé tus caderas luego de lubricar tu esfínter y despacio suavemente e, pujando con cuidado te monto por atrás, dejando que mi pija se metiera dentro, dejando que mi masculinidad te penetrara por atrás .Ambos estábamos descontrolados , tú dejabas de mover las caderas al compás de cada entrada de mi pija en tu culo, estabas en una posición casi ridícula, apoyada sobre tus manos, con las piernas semi flexionadas, con falda enrollada en la cintura, las tetas sueltas que se sacudían con cada embestida pero así y todo, no dejaba de calentarte cada vez mas, no dejabas de sentir que tu sexo manaba flujo por todos lados, que tus muslos estaba mas mojados que antes y seguí dándote por atrás hasta que el cuerpo de los dos no soporto mas convulsiones, hasta que mi cuerpo se monto prácticamente sobre tu espalda y sujetándose con mis manos de tus tetas, te obsequié una acabada impresionante dentro de tu culo.

Ninguno de los dos supo cuanto tiempo había pasado desde que había comenzado todo, solo nos dimos cuenta de que era algo tarde porque el sonido del bar estaba muy bajo y las luces de la barra habían comenzado a apagarse.

Cuando ambos habían acomodado sus ropas, nos saludaron con un beso ligero en los labios, salimos el amanecer despertó el embrujo de aquella noche de ...locura, pasión y , desenfreno...
Solo el escuchar esa voz sensual....un recuerdo que jamás olvidaré, insulté a la aurora por desprenderte de la noche, de mi locura, de mi anhelante ansia por repetir aquello mil veces …
El tigre
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NO SE PUEDE EVITAR


Uno trata de evitarlas pero son cuestiones que tarde o temprano nos llegan y vemos que es inútil hacer oídos sordos a su naturaleza , Que contradecir a la naturaleza es imposible y aunque terminemos dañando a un amigo o alguien querido, no se pueden evitar, no pueden dejar de hacer. En definitiva y eso es la vida , atracción , desolación, pasión y locura.
Y me crucé con ella , Isabela , otro mujer mas en mi vida, sin buscarla, sin quererlo, sin siquiera esperarlo o imaginarlo, apareció. Era la esposa de mi gran amigo Bruno, la concocí en su casa, él me invitó a cenar.. cuando la vi sentada en una esquina y, me quedé perplejo, pues lo que he visto en esa hermosa mañana era algo alucinante que me quedé con la boca abierta. Nunca había visto cosa semejante que me enamorara así tan rápido, pues aquella mujer de cuerpo voluptuoso y encantador, me había derretido el corazón…

…Es que su figura perfecta, sus senos de roca, y sus piernas hechas con manos de artesanos, sus pies bonitos y delicados que lucía en aquella sandalia de taco chino, y sus miradas penetrantes que al menor impacto, caían rendidos los hombres a sus pies
…jamás imaginé que esa mujer se acercaría hasta mí para preguntarme el nombre de una calle, pero esa no era la excusa para acercarse, pues yo estaba con el choto totalmente abrumado y totalmente excitado, que no me quedan dudas para decir que estaba erecto.Me miraba fijamente a los ojos esa mujer que yo me confundía con ese vaivén de su caminado y de su perfume, que por momentos se me iba la respiración.



Empezó clavando el aguijón donde mas molesta, en el orgullo, en la autoestima, en la inteligencia y en la duda. Empezó acicateando a mi mente y me costo resistirme a la tentación de seguir su juego, de hecho no lo logre y acá estoy, hablando de él.

Los dos invertimos horas, semanas y días en decirnos, en conocernos, en adivinarnos y las cosas, a lo largo de todo ese tiempo fueron cambiando. Fuimos confidentes, rivales, contrincantes. El fue mago, yo adivina. El fue misterio y yo, pura duda.

Hasta que todo se convirtió en encuentro, en el que los dos queríamos o no, en el que los dos soñábamos o no, pero fue encuentro.

Llegó hasta mi casa nervioso, con una carga de ansiedad no menor a la mía, pero sin poder disimularla, a diferencia de lo que me pasaba a mí, el recurso de la broma siempre me fui efectivo y no iba a dejarla de lado en ese momento, no justamente ahora.

Así, hablando de cualquier cosa y mirando para todos lados, subimos hasta mi departamento y seguíamos sin poder aflojarnos, la sensación de tenernos frente a frente después de tantas charlas, era muy extraña.

Éramos dos desconocidos desde lo físico, pero muy conocidos desde el alma y eso a veces, confunde, a veces se escapa de las manos, no se sabe si tratar al otro como alguien que siempre estuvo en nuestras vidas o como alguien que recién la estrena.

Me encantaba verlo sentado en mi cama, charlando conmigo, mirándome, confirmando cm. a cm. cada palabra que sabia de mi, viendo en mis ojos que era ésta, la de siempre, la que tenia temores, miedos, ansiedades, vergüenzas, escondites y abrazos.

Me gustaba mirarlo a los ojos y descubrir que había en ellos mas magia de la que pensaba y sentía que una atracción mas fuerte que la prevista llenaba mi cuarto, pintaba las paredes de azul y subía hasta el altillo, lugar en donde el estaba desde hacia muchas semanas.

Es difícil explicar la contradicción de querer recibir una caricia y temerle a la vez, pero la verdad es que teniéndolo de frente esas sensaciones se encontraban a cada segundo, era un ir y venir de querer y no querer, de poder y necesitar, pero no atreverse a dar el primer paso ni siquiera de hacer un mal movimiento.

Mientras me miraba trataba de adivinar si esa mirada seguía confirmando cosas o tratando de adivinar algo mas, si esa mirada era aprobatoria para mi alma o reprobatoria para la suya, era navegar en una duda mucho mas grande que la que me invadía antes de conocerlo.

Pero como evitar querer que me besara ¿?? Como evitar sentir que quería un abrazo de esos que nos habíamos dado tantas veces mientras hablábamos ¿?? Su boca sabría como imaginaba ¿?? La mía sabría como el esperaba ¿??

Eran demasiadas preguntas para tan pequeños instantes de silencio que no debían crecer, eran respuestas que tendrían que llegar rápido pero firmes y a veces no se dan las dos cosas al mismo tiempo.

No quería dejar de mirarlo ni un solo instante porque pasara lo que pasase, nada iba a ser mas real que sus ojos y los míos, ellos nos iban a guiar, fuera para lo que fuese.

Y así fue, sin que mediara ni una sola palabra, sentí como sus ojos fueron acercándose a los míos y sus manos tomaron mi cara, me hicieron sentir una corriente eléctrica por todo mi cuerpo y me calmaron, me dieron paz, me liberaron de todas las tensiones previas, de todas las dudas y las preguntas.

Nada de lo que pasara podía ser malo, quizás diferente a lo que habíamos imaginado, pero jamás malo. Sabia que no me lastimaría, esa no era su intención ni tampoco mi permiso así que eso no iba a suceder para nada.

Que hermosa sensación la de sus labios posándose lentamente sobre los míos, que hermosa imagen la de su boca rozando levemente la mía, con un beso protector, con un beso cálido, tierno y en el fondo, apasionado, como sabia que seria después.

No pude controlar nada de lo que sobrevino, era muy fácil rendirme a su boca, dejar que jugara con la mía, permitir que nuestras lenguas se buscaran instintivamente, se encontraran dentro y fuera, era maravilloso escuchar nuestras respiraciones entremezcladas, intentando entrar cada vez mas en el otro, a través de nuestras bocas o de nuestros oídos.

Quería pegarme a el, quería que encerrarme en un abrazo y una vez mas lo adivinó porque me dejó abandonarme entre sus brazos, nos unimos en una mitad generosa, amplia, donde solamente podíamos seguir besándonos y acariciando nuestros rostros, jugando con nuestros dedos y nuestras mejillas, aprendiéndonos de memoria para el después, para el momento en que necesitáramos recordarnos así, juntos.

Parecíamos dos adolescentes, desbocados los corazones, temerosos de hacer algo incorrecto y con todas las ganas del mundo de hacerlo, con la necesidad de cubrir todas las necesidades, con la esperanza de lograrlo y el deseo de satisfacer todos los deseos.

Los besos tímidos fueron dando paso a los curiosos, a los apasionados. Nos hicimos el amor besándonos, nuestras bocas eran nuestros sexos y los estábamos degustando, los estábamos acariciando, los estábamos humedeciendo lenta y firmemente.

Quien podía decir que así, sentados al borde de la cama, encerrados en un abrazo y besándonos, no nos estábamos haciendo el amor ¿?? Sin mas tacto que el de sus manos en mi rostro y las mías enredadas en su pelo, nos estábamos haciendo el amor por primera vez de una forma completa y sin egoísmos.

Fuimos cayendo en cámara lenta, dejándonos llevar, hasta quedar recostados completamente, siempre encerrados en ese abrazo que era el único continente que necesitábamos para ser, para encontrarnos y reconocernos como queríamos hacerlo.

Lenta y decididamente nuestras manos abandonaron sus calmos lugares y comenzaron a reconocer cada cuerpo, con misterio, con curiosidad y algo de abandono para que fueran ellas mismas, para que se dirigieran a donde quisieran, a donde el deseo lo determinara, a donde el otro estableciera un nuevo punto de placer.

Era extremadamente placentero darnos cuenta de la excitación del otro, nuestras respiraciones cambiaban sus ritmos segundo a segundo, nos hablaban, nos decían cómo, cuando y donde. Besarnos, mirarnos y seguir mas allá era lo mas natural del mundo, como si esta no fuera la primera vez que nos reuníamos, como si cada uno hubiera recorrido el mapa del cuerpo del otro en muchas otras ocasiones.

Mi cuerpo plagado de imperfecciones, pasó a decirme que podía ser el deseado; su cuerpo desconocido pasó a decirme que podía desear el mío y en medio de esas conversaciones intimas que ellos mantenían, estábamos nosotros, dejándonos llevar y averiguando siempre más.

Mi cama era un universo y sin embargo parecía pequeña ante la inmensidad de lo que nos pasaba, de las caricias que volaban cada vez mas alto, de los suspiros que llenaban el silencio de la habitación y eran nuestra propia música.

Nos deseábamos tanto como podíamos, nos abandonábamos al juego todo cuanto resistíamos y parecíamos no tener fin.

Sus manos, después de vagar por mi cuerpo, llegaron a mi sexo, se perdieron en él, se entregaron a él de la misma forma que él a sus manos, a sus dedos, a sus caricias. Conocí la forma en que las manos de un hombre pueden hacerme el amor solo acariciando mi sexo, hundiéndose en él, mojándose en él, escondiéndose para reaparecer y seguir mas allá, para llevarme a limites desconocidos.

Las mías se perdieron en su espalda, se cobijaron en ella, se refugiaron en ese amparo de hombre que me ofrecía sin condiciones ni restricciones. Necesitaba conocerlo palmo a palmo, sentirlo con cada cm. de mi piel y grabarlo en ella.

Así como las cenas deben regarse con el mejor champagne, nuestro encuentro se regó de los mejores besos que los dos podíamos regalarnos, no existió caricia alguna que no fuera acompañada de un beso tras otro, de una intima palabra susurrada al oído del otro, de un suspiro que no expresara lo que estábamos sintiendo.

Su cuerpo pareció responder mágicamente al tacto de mis manos sobre su sexo, lo sentí ansioso pero dispuesto, tenso pero expectante, deseoso de ese momento tanto como el mío deseaba que sus manos no lo abandonaran ni un solo segundo.

Me encantaba sentir que un orgasmo podía sobrevenir dentro de mi mientras se lo hacia saber con mi voz en sus oídos, me gustaba ese instante fatal en que me rendía a él y podía apenas suspirar buscando aliento siempre cerca de su rostro, para que grabara en sus ojos los míos, mi mirada, mi boca buscando la suya y poder pedirle de esa forma más y más.

Me enloquecía ver como entrecerraba sus ojos y se dejaba acariciar, como casi sin palabras toda su piel me indicaba donde esperaba mi próxima caricia, mi próximo beso, la necesidad de mi boca en cualquier rincón de su cuerpo.

Nos fuimos despegando de ese abrazo interminable para poder saborear con nuestras bocas toda la maravilla que el cuerpo del otro nos regalaba, para poder averiguar como sabia la pasión en un sexo anhelado, como habíamos anhelado nuestros sexos durante tanto tiempo.

Su sexo en mi boca, el mío en la suya y nada parecía tener fin, todo se renovaba a cada instante, la pasión, el deseo, la ternura, todas las sensaciones se reflejaban en cada caricia y en cada suspiro.

La unión de nuestros cuerpos, en forma total, sobrevino después de mucho tiempo, después de muchísimas palabras cargadas de erotismo y pasión, después muchísimas miradas plenas de lujuria y de sentimiento, del mismo que nos había llevado hasta ese preciso instante, en el que habíamos dejado de ser dos para ser uno solo.

Algo me decía que el lugar que su cuerpo ocupaba dentro del mío era el indicado, era el que había esperado e imaginado, algo me decía que la piel de los dos era la que teníamos ganas de sentir, de acariciar, de oler.

Su cuerpo tendido sobre el mío, apoderándose del mío, era maravilloso y mas todavía sentir como podía entregarme a él, dejando de lado cada instante de duda y vergüenza que había pasado hasta tenerlo por completo para mí.

No quería despegarme de su mirada, no quería que abandonara la mía mientras seguía entrando una y mil veces en mi, no deseaba más que eso, que sus movimientos cadenciosos marcando el ritmo del placer y el misterio.

Como podía desear tanto a un hombre como a él ¿?? De esa forma, completa y totalmente, abandonándome a un orgasmo cada vez mas hondo mientras nos mirábamos, mientras nos hablábamos al oído, mientras nos decíamos cuanto y como nos hacia bien estar juntos.

Sentirlo cansado, satisfecho, pleno y poder sentirme de la misma manera, fue la recompensa del placer, fue la recompensa de la duda y la prueba más contundente de que esta vez, por más que todos dijeran lo contrario, el deseo del corazón había anulado a La Naturaleza del Escorpión.
by el tigre

SORPRESIVAMENTE LA PROBÉ


Salí a dar la vuelta de siempre hasta el bar de enfrente de la estación del ferrocarril para ver si la encontraba a la Dorotea una mina casada con la que a veces cogía, y me la quedé esperando porque pensaba que tarde o temprano vendría con su hijo para que el chico anduviera en bicicleta en los terraplenes abandonados de la estación.. Es una mujer bastante ordinaria y vulgar, de unos treinta y ocho años, alta, teñida de rubia platinada, muy blanca de piel, que siempre se viste con tacos altos y polleras largas que le marcan bien el culo. Por eso tiene éxito entre los tipos. Es mas puta que las gallinas con perdón de tan noble animal.
La mujer no llegaba y yo ya no sabía si seguir esperando. Todos los bancos de los andenes estaban ocupados y no tenía ganas de sentarme en el pasto o en los paredones bajitos de la estación para no ensuciarme el pantalón. Había muchas parejas de adolescentes que se besaban ya acariciaban totalmente casi diría tenian sexo al sol de septiembre y eso me calentaba, no soy morboso pero el deseo de esperar a la Dorotea y esa manera de poseerse al sol de los adolescentes me tenía alzado.
Cuando ya me iba a ir, noté que un hombre me miraba, era como de mi estatura, algo más delgado, pelo castaño corto, ojos marrones verdosos algo achinados, piel blanca pero quemada por el sol, mediría 1,82 y pesaría unos 85 kgs. Espaldas y pecho súper desarrollados, una barriguita incipiente y cubierto por un pantalón de jean muy ajustado, un bulto de aquellos. No me interpreten mal, nunca miro los bultos de los tipos, no soy un voyeur adorador del paquete ajeno, pero en este caso era imposible no observar, me imaginaba que esa tipo tenía una japi espectacular y unos huevos enormes. Cuando caminaba, o cuando se paraba de cierta forma, esos huevos y esa verga se marcaban totalmente, como queriendo escaparse de los pantalones tan apretados.
Sus piernas eran las de un ciclista, estaban bien desarrolladas según lo dejaban traslucir los pantalones tan apretados. Pero lo que sobresalía era la verga bien gorda y los huevos presumiblemente llenos de leche...
Cuando noté que el tipo me miraba, le devolví la mirada y el siguió con sus ojos pegados a mi desde una distancia de unos tres metros. Yo mantuve mi mirada sin pestañar, salvo para mirar otra vez aquel bulto arrebatador, o cuando se dio vuelta, ver su culo bien redondito, chiquito y ajustado.
La Dorotea no venía y el tipo con su sexualidad tan desenfadada, me había calentado más de lo que estaba, lo que me ponía incomodo, nervioso, me daba como un miedo especial. Me preguntaba que me pasaba, que un tipo cualquiera, me producía ese efecto. Me estaría volviendo puto, ¿estaba desarrollando mi lado femenino? o esa locura era fruto de tan calentura acumulada, deseaba mas que nunca que llegue la Dorotea y poseerla y sacarme aquel deseo morboso, alocado, nuevo.
Me propuse dejar el lugar, mi plan había sido ir a coger con esa mujer a su casa, aprovechando la ausencia del marido pero la mina no había ido a la plaza. No tenía adónde ir, y me dio como una melancolía. A mis 36 febreros (soy de Acuario), soy casado pero andaba mal en ese momento con mi mujer, no tengo amante estable, salvo la Dorotea ni nadie en vista. Y cuando estoy solo y sin plan me pongo mal, me deprimo, bebo de más, y eso no me conviene.
Claro que yo no estaba desahuciado, aún podía levantarme alguna mina en la calle, pero la situación del tipo mirándome me ponía muy nerviosa porque me excitaba. En un momento pensé que todo era una fantasía mía, y que el tipo no me miraba a mí sino que miraba detrás de mí, hacia la escalera de salida del subterráneo. Por eso me corrí y allí corroboré que me estaba mirando y me puse nervioso. No se que me pasaba pero el tipo me calentaba (la tenía dura y llorando un poco) y que ese bulto grande redondo y apretado por su pantalón me tenía seducido.
Encendí un cigarrillo y en ese momento el se incorporó del banco donde estaba sentado y para mi pánico se dirigía hasta el sector donde yo estaba parado. Usó la excusa mas conocida del mundo para entablar conversación: me pidió fuego y se lo di, y el retuvo mi mano un segundo con la suya, porque había mucho viento y el contacto de la piel del hombre me enloqueció. Cuando encendió su cigarrillo no hizo ademán de irse, se quedó a mi lado y yo medio incómodo empecé a caminar y el me siguió. No te vayas me dijo, y yo lo miré con cara de pocos amigos.... Nos hemos estado mirando, y no es justo que la dejemos ahí, afirmó con bastante caradurismo. Olía bien, a colonia o a una de esas fragancias nuevas de aromaterapia. Creo que te equivocas, afirme fingiendo estar muy molesto y el le dijo, mirándome la bragueta, tu pija dice lo contrario... ..... Y bueno uno no puede controlar a su propia poronga.
Pretendí sacármelo de encima, pero el me siguió mientras yo me alejaba asustado. No me tengas miedo, me decía. . Cuando habíamos hecho una cuadra, me dijo que el vivía a la vuelta y si quería ir a su casa. Me dieron ganas de pegarle, de insultarlo de arriba abajo, quien se creía el que era yo. Pero lo miré, mire sus ojos que eran la imagen del deseo y su bulto que era mi perdición. En eso me agarró de la mano y me metió en un una casa con portón de hierro. Sacó al perro al patio y me hizo pasar a una pieza algo desordenada con una cama grande, un equipo de audio, pocos muebles, dos lamparitas peladas sin ningún tipo de artefacto que las cubriera y muchos almohadones.
Cuando encendió la luz de un velador, me volvió a tomar de la mano y sentí su muñeca peludita y me dejé llevar y nos dimos un beso de aquellos.... Que guacho que bien besaba..., su boca era grande y carnosa y me metió toda su lengua hasta la garganta. Yo, no se como porque horas antes hubiera vomitado en una situación así (ya les dije que yo soy hetero y bien machito y besar hombres no pasaba por mis costumbres) le devolví el beso y me encontré en un rato en bolas y abrazado al tipo del andén, el me decía nene como me tenés, y efectivamente estaba al re palo y su pija ere fuerte y enorme.
Se desnudó el también, me dijo llamarse Federico, y extendió la mano para estrechar la mía , Lucho le dije yo. Desnudo era una pija con un hombre atrás. Era un miembro gordo carnoso, grande, no enorme pero grande, macizo, con unas bolas también grandes y gordas, y unas piernas maravillosamente torneadas, era ciclista me dijo después, de pecho espalda y brazos no estaba muy desarrollado y tenia algo de pancita pero eso no lo perjudicaba, era una pancita bien masculina
Y en seguida me dijo: _Tienes un culo, mas culos que he visto en mi vida, que orto tenes es pura magia.... Lo malo es que yo, también estaba caliente, tenía leche acumulada de varios días culpa de la Dorotea , y ahora estaba ahí en pelotas al lado de otro hombre. Federico, en su casa, en su pieza, en su cama y al palo a punto de reventar de deseo.
Vení magia , me dijo y su mirada tenía como un brillo de deseo que yo no conocía en otro hombre, y nos abrazamos y sentí su piel suave y el la MIA y lo nuestro fue un amasijo de piernas y de brazos que se cruzaban y toqué su cuerpo desnudo y yo en ese descontrol me perdí , le agarré la japi y me la metí en la boca con desesperación, Ay magia chupamela decía, chupamela toda y yo empecé despacio , después la chupaba como una vara mágica, , increíble, era la primera vez en mi vida lo juro, que me comía una verga ajena y me gustó el olorcito el calorcito, la sensación de aquel pedazo de carne en mi boca y comencé a chupar ya con la misma pasión que le chupaba la concha a la Dorotea. Que cosa bonita era esa pija, delicada, esponjosa, caliente y cariñosa. Me la mamé con gran placer hasta que el se vino en mi boca con cuatro chorros de leche que por lo inesperados rodaron por mis labios por mi mentón mi cuello y cayeron en mi pecho transpirado. Pude saborear un poco de su leche y no era tan amarga como pensaba, parecía un yogur natural bebible. Al rato, acabé yo ayudado por él que me masturbó., mientras retenía su pija en mi boca por un par de minutos mas, lo que no me resultó muy placentero porque soy muy sensible una vez que acabo. Después de ese polvo maravilloso con el digo con Federico, los dos quedamos como desmayados del cansancio. El se acostó a mi lado, buscó mi boca y nos dimos un beso de lengua espeluznante. Que bien besaba el guacho, mama mía....
Se que nos quedamos dormidos como unos veinte minutos y cuanto desperté lo tenía a Federico abrazado a mi pecho y ahí sentí que mi conciencia me decía como que eso era demasiado yo no era puto ni iba a permitir ninguna ternura, solo había venido a coger y entonces lo desperté, y cuando abrió bien los ojos, y el me dijo, putita si, sos muy limpita y se largó a reír, Acepté nuevamente el juego de los besos y las caricias como una forma de calentarnos pero cuando luego de bañados nos tiramos un rato y el me buscó muy cariñoso, sentí como culpa, vergüenza, pena, remordimiento, como que había perdido mi masculinidad eso que el no me había cogido y cuando acercó su boca a la mía, casi le doy vuelta la cara pero , no se que me pasó, acepté sus labios, recibí su lengua , su saliva, su deseo, y nos besamos apasionadamente, como nunca me hubiera imaginado pudiera ocurrir con otro hombre. Era un extraño al que no conocía y me sentí raro de tanta demostración de ternura pero le seguí la corriente porque creo que yo necesitaba también un poco de cariño y el me lo daba. Los besos me calentaron tanto que cuando me pidió el culo, tácitamente le dije que si y el con infinita paciencia, me la fue poniendo despacito sobre mi culito virgen, y hasta que entró totalmente aquella poronga magnífica, me sentí morir de dolor pero luego, abrí bien el orto, me dilaté como debía y el empezó a meterme dedos
Ahora vas a sentir una buena verga si eso querías por eso me mirabas en el andén.

- Dime que me deseas, putita, que eres magia, toda una puta para mí.

Dicho esto, me empezó a meter despacio su japi , yo sentía un dolor inmenso, lloré , quise salirme pero unos golpes de él en mis nalgas y en mi espalda me aquietaron.
Hubo un sacudón, un punto de quiebre que creí que me partía y su japi comenzó a deslizarse dentro mío, después de meterlo y sacarlo varias veces, yo empecé a gemir de placer, tener ese trozo de carne era fabuloso , estaba a punto de venirse cuando dijo que no quería que esto aun terminara, sacó su verga, se la mame y medio nos bañamos para limpiarnos el sudor, nos secamos y nos fuimos a la cama.

Me monté sobre su verga, él me tomo de la cintura y me la empezó a meter todita. Ya no podía más, sentía como un mar de leche quería salir dentro de mi, y en ese momento la deje salir, todo su pecho estaba manchado de mi néctar, cosa que a él no le agradó, me metió dos cachetadas y me dijo que se la iba a pagar, me sacó la verga, me puso de cuatro contra el suelo y me la volvió a meter, me tiraba el pelo y me pedía que gritara por más, yo gemía de placer y lo único que deseaba era que se viniera dentro de mi, me levantó, hacia la cama y me dio la vuelta encima de él, me levantó una pierna y me la metió por un lado mientras me besaba.

- No me agrada besar a un hombre, pero a mis perras si.

-Uhm no sé me siento tan femin….

- Eso que ni que, ahora vas a coger conmigo cuando yo quiera.

Se salió nuevamente y puso mis piernas en sus hombros, me la metió y me cargo hacia la pared sin que tocara el suelo, en esos momentos, el placer era inexplicable, que manera de cogerme. Federico era insaciable y la metía y la sacaba y no me decía otra cosa que mi culo era hermoso, algo que yo ya sabía, hermoso, y qué bien recibía a esa su verga maravillosa. Al rato mis gemidos eran tan altos que con una mano me tapó la boca, mientras con su pija llegaba hasta el fondo de mi culo, de mi tristeza, de mi soledad. Me la sacó un artito, me levantó una pierna y me siguió cogiendo hasta que dijo "me vengo", le pedí que lo hiciera dentro de mi, pero se negó y me dijo que me bañaría la cara de leche, y así lo hizo, sentí nuevamente ese jugo en mi boca y en mi cara también, era riquísimo y disfrutaba mucho ese momento.
Conste que no soy gay ni puto ni trolo ni bisexual. Hasta aquel día solo bien machito, comencé a ser por momentos Luciana magia…
by
luchomagia@yahoo.com

Sueño contigo

Soy el tigre .
Te acecho entre las hojas
Anchas como lingotes
de mineral mojado

El río blanco crece
Bajo la niebla . Llegas.
Desnuda te sumerges.
Espero.
Entonces en un salto
De fuego, sangre y dientes,
De un zarpazo derribo
Tu pecho, tus caderas.

Bebo tu sangre, rompo
Tus miembros uno a uno

Y me quedo velando
Por años en la selva
Tus huesos, tu ceniza ,
Inmóvil, lejos
del odio y de la cólera,
desarmado en tu muerte,
cruzado por las llamas ,
inmóvil en la lluvia ,
centinela implacable
de mi amor asesino .

Pablo Neruda


Hace casi un año que conozco a Cloe,como nos conocimos es lo de menos, lo que importa es todo lo que pasamos juntos. No vivimos en la misma ciudad, no poseemos el mismo uso horario , lo cual complica un poco las cosas, sobretodo al momento de encontrarnos .

Nos queremos mucho, somos algo mas que incondicionales, cada uno hace su vida por su lado pero al final, de una u otra forma, siempre volvemos a estar juntos, encontramos la manera de comunicarnos.

Potenciamos el sexo, lo gozamos, lo disfrutamos a pleno, nos place sobremanera contarnos todo, hacer volar nuestras ideas cada vez que hablamos del tema, sentir que hay alguien más del otro lado capaz de entender todo lo que pensamos y queremos de nuestro propio placer.

La práctica del cibersexo nos ha llevado al delirio en más de una ocasión. Para la mayoría de las personas quizás esta práctica no es convencional ni placentera. Para nosotros, lo es y nos encanta.

Los dos somos tremendamente pasionales y podemos y deseamos pasar dos o tres días encerrados entre cuatro paredes, solo disfrutando de lo mejor que tiene el uno para el otro.

No sé exactamente por que, ese encuentro lo soñé, lo imaginé, u ocurrió; ambos veníamos cargados con cosas personales pero, como siempre, la premisa era ser solo los dos, dejar los problemas en la casa de cada uno y dedicarnos al otro en cuerpo y alma.
Ese día atrás quedarían los problemas de dinero, su esposo celándola, la falta de trabajo, mis hijos, mi casona, sus penas y las mías.
Ese día seriamos solamente ella y yo, la DIOSA y el TIGRE reunidos para gozarnos, la que habíamos construido con fantasías, mimos, música y mucha, muchísima pasión.
Podría decir que lo soñamos o lo imaginamos a dúo, construimos ese espejismo único y mágico, no sé yo estaba ahora entrando a su living, acercándome a ella, tanto tiempo, tanta ansiedad, tanta espera....Había olido en su jardín a sus flores, sabían a ella, inquietantes, frescas, dulces y exóticas...
Ella , estaba tan simple sobre ese sofá que me atraía justamente por eso, por su sencillez que resaltaba sus rasgos, tan diosa...
Sinceramente, me moría de nervios pues la ansiedad aquietada tanto tiempo, no quería ser vulgar, quería que todo fuese perfecto...

Comencé a sentir que cierta excitación invadía mi cuerpo, su suave voz me arrullaba, su extraña entonación me relajaba muchísimo y verla moverse sensualmente me generaba una extraña sensación de tibieza y exaltación en mi alma y en mi carne.
Lentamente fue acercándome al sillón donde ella estaba y me senté cerca de ella, su fragancia intensa, única me arrastraba a sitios de intensas sensaciones

El aroma a las flores que desde el jardín invadían el living ,su fragancia, su voz suave y sexual y ella con sus movimientos sensuales de gacela y tigresa me transportaban al preludio de un mundo pleno de sensaciones mágico como la atracción de ella sobre mí.

Su mirada provocativa, con una sonrisa dibujada en su rostro, en sus ojos, con los labios húmedos me arrancaba mis impulsos de bestia de la selva desde mi interior se estaba gestionando una fuerza intensa, que deseaba amalgamarse a ella, poseerla alocadamente.

Sus manos suaves comenzaron acariciando mi cabello y suavemente mi cuello, como si fuéramos marido y mujer en años, pareja que conocíamos cada detalle nuestro y nos saboreamos con esas tibias caricias de amantes maduros , sabedores del cuerpo del otro .

Bajo el influjo de sus caricias y de su mirada, no podía moverme, quería quedarme allí esperando que siguiera ella con su elíxir y en tanto pensaba todas estas cosas, sentí un leve roce de sus labios en los míos. Fue algo tan delicado, tan sutil que me estremeció.

Sus besos intentaban ser sobre mi piel, como leves alas de mariposa, besos suaves, tiernos, tendían a recorrer mi piel y encendían mi pasión...

Deje que siguiera haciendo eso. Me besaba suavemente, sin decir una sola palabra. Sus labios apenas rozaban los míos pero me encendían, me enardecían. Tenía un aliento suave, delicado, como toda ella en sí misma. Su boca abandona la mía y beso mis ojos, mi frente, mis mejillas, mi cuello, de mis pechos.

La tersura de su boca me encanto, me abrió un mundo de sensaciones único, sentía que caía en un abismo y volvía a subir. Su lengua me penetró suavemente una y otra vez la boca, buscaba la mía con calma, con delicadeza pero con muchísima sensualidad.

No sé si su forma de proceder tenía que ver con su origen o con su innata femineidad, lo cierto es que sus manos parecían mariposas acariciando mi cara mientras me besaba y completaba así un momento de erotismo impresionante.

Cuando pude tomé el control, la desnudé lentamente como quien va descubriendo la absoluta belleza, como con temor de desperdiciar cada momento, sentía que su cuerpo quedaba desnudo y mi corazón latía, quería grabar ese instante para siempre para la eternidad el cuerpo de mi diosa, desnudo.

Miel, canela, sol, luz , azules todo se mezclaba en su cuerpo , era la fuente de todo y yo lo tenía ahí desnudo, para mi...

Le coloqué dos almohadones por debajo y cuando había quedado cómoda empecé a frotar mis manos, de manera etérea para recorrer su piel suave y dorada.
Mis caricias eran leves masajes, al mismo tiempo que descubría su piel y su cuerpo lo estaba erotizando, encendiendo su carne, dejando estelas de fuego por donde pasaba. Era todo tan suave, tan mágico que parecía irreal, era un sueño, una realidad, un viaje sin retorno, la inalcanzable búsqueda de la hembra total...

Su abdomen pasó a ser el templo de mi mayor atención, bellísimo, suave parecía encantado como toda ella. Lo acaricié una y otra vez, dejé resbalar mis manos por él y descender hacia mis muslos. Subía y bajaba por ellos, los recorrí en toda su extensión, por donde sus manos pasaban dejaban una huella cálida que me excitaba y sentía que mi sexo estaba comenzando ha ERECTARSE, MIENTRAS SABÍA QUE ELLA, MI DIOSA comenzaba a humedecerse de una forma increíble.

Nada se comparó con el preciso instante en el que ella abrió delicadamente mis muslos y dejándome que me encargue de su sexo, al mismo tiempo sus manos hábiles parecían conocer de memoria mi cuerpo porque se dirigían exactamente a los rincones en donde solía estallar de placer.

Sus gemidos comenzaron a escucharse cada vez más fuerte, mis suspiros solo le daban la certeza de los lugares en donde debía detenerse más y continuar con las caricias.

Con su sonrisa me dio el consentimiento para seguir, seguí excitándola despacio pero seguro. Primero decidí que mi lengua se encargara un poco mas de ese lugar y la moje, arrastre el flujo desde su vagina hasta su cola, aquel suavecito deseado, acariciaba con mi dedo índice la entrada en círculos y de a poco alterné con mi lengua para ir abriéndolo más y más.

Cuando había conseguido que se abriera en forma considerable, mi dedo mayor se deslizo en él y comenzó a penetrarla una y otra vez, me movía como si mi dedo fuera un pene que la tomaba sin control por atrás y los gemidos de la DIOSA se multiplicaban por todo el espacio.


Mi lengua se dedicó a su clítoris y mi dedo seguía en su cola mientras ella, como podía, seguía lamiéndome más y más.

Allí ella me pidió que nos acomodarnos para que ella en su boca podría hacerme arrancar mas y más deseo en mi sexo mientras yo continuaba con aquella tarea erotizante

Así, en un sesenta y nueve intenso, colosal, electrizante, deliciosamente logramos ingresar y movernos en perfecto estado de locura, de delirio, de desborde pasional.

Nos acomodamos, esta vez ella me recostó a mí sobre el sillón y apoyó sus mejillas sobre mi sexo duro, la firmeza de mi carne, su calor le producía según sus palabras una sensación gloriosa, un aroma a hombre que la mareaba, quería probarlo, quería saborear ese tesoro.
Nuestros sudores intensos aumentaban y se unían en la superficie de nuestros cuerpos .

Ella tomó mi sexo erecto con ambas manos, me hizo acariciar su cara por completo, con sus manos y mi pene recorrí la piel de su cuello, sus mejillas, sus ojos, su cuello, nuevamente y el recorrido se detuvo entre sus pechos, que froté con la cabeza de mi pene moreno. , de color oliva, era bellísimo observar mi pene oscuro contrastando contra sus pechos más claros ...

Me encantaba escuchar los suspiros de mi diosa, era música celestial, enorme, me llegaban hasta el alma, y ese sonido me hacía saber que ella disfrutaba aquello.

Dejé que mis dientes rasparan delicadamente la punta de sus pechos duros con sus pezones erectos, sentir la tensión de esa zona mientras mis dientes simulaban pequeños pero muy suaves mordisquitos, era algo que a los dos nos volvía locos.

Mi pene aumentaba de tamaño a medida que sus besos cobraban intensidad. Me enloquecía como sus labios recorrían mi glandé morado, sentir la humedad de su lengua cálida y suave me hacían delirar y vibrar.

Tomó en su boca toda la potencia de mi sexo, como para poseerme por completo, ser mi dueña, apoderarse de mi cuerpo, de mis impulsos y de mi voluntad.

Me encantaba sentir como podía llegar casi a tocarle la garganta, era un placer sentir como rozaba su paladar mientras su lengua siguiera lamiéndome.

Nos acomodamos nuevamente y yo abrí levemente mis piernas dejando una de las ella encerrada entre las mías.Eso permitía que nuestros sexos se unieran más aun, que pudiéramos quedar casi encajados uno dentro del otro.
Aún con el estado de excitación que teníamos y al mismo tiempo que nos besábamos, dimos unos pasos, como bailando al son de la música que flotaba en el aire, esa música que nos envolvía mágicamente en cualquiera de nuestros encuentros.

En cámara lenta, la deposité sobre la alfombra, dejando sus piernas apoyadas sobre el piso y su espalda recostada cómodamente.
Llené sus pechos de besos, lamí cada centímetro de su piel y me dediqué plenamente a sus pezones. Parecía encantarle que los mordiera y a veces tenia cierto temor a lastimarla, pero ante su insistencia y su urgente pedido, mordía sus pezones, los excitaba mas de lo normal, los endurecía tanto con mi boca que parecía que no resistirían la presión que acumulaban.
Parecía un bebé mamando de su fuente de vida, no cesaba de tomar de ella, parecía querer saciar mi sed extrayendo de ella todo el líquido que su cuerpo podía regalarme.

Sus pechos ardían y su sexo se inundaba de flujo, todo su cuerpo parecía haberse convertido en una represa estallando, dispuesta a darle a su Tigre todo lo que necesitara para sentirse satisfecho.
Mis dedos largos y finos la recorrieron por completo desde sus labios vaginales a su interior, era cálida, húmeda parecía que su vagina se abría para mí, como no lo hacia casi nunca para nadie, solamente su TIGRE sabía que rincones ocultos llegar para que su cuerpo respondiera con mas y más goce.

Por momento creíamos que no íbamos a tolerar mas esa tortura mutua, deliciosa, que nos propiciábamos en uno al otro, pero siempre había otro paso adelante, siempre quedaba mas resto para hacernos gozar

Nos besamos con desesperación, la calentura se hacia notar cada vez mas, la urgencia de la posesión estaba llamando y nos prometía un momento mágico.

Mientras nos enredábamos en otro beso de los que nos volvían locos, la penetré con una fuerza inusitada, necesitaba hacerle sentir el rigor de mi virilidad, apisonándola como una fiera salvaje.

Que gloria sentirla, poseerla bestialmente, que placer extremo sentir mi pene maravillosamente erecto e hinchado dentro de aquella cavidad soñada ,llenándola, ingresando en su cuerpo caliente y sudado.
Su cueva dorada era tan caliente, tan húmeda, estrecha y profunda, inquietante y sabrosa era u n maná mágico que yo pretendía que me devorase por completo...
Me moví dentro de ella, entré y salí de su interior, produciéndole oleadas de placer cada vez que la penetraba de esa forma, ella a subía y bajaba sus caderas pegadas a las mías con mas y más fuerza.
La tome de sus caderas y de esa forma los dos bailábamos al mismo compás, los dos nos habíamos convertido en uno solo, estábamos sincronizados y completamente pegados, fusionados intensamente por el placer

Mientras seguía penetrándola, le decía las cosas más calientes al oído, la tratara como mi hembra caliente, como mi hembra en celo.

Sus suspiros de placer aumentaban cada vez más de nivel, los gemidos de ambos habían llenado la habitación, se mezclaban con la música y con nuestros pedidos de más, de seguir excitándonos, de permanecer uno sobre el otro sin despegarnos.

Sus piernas estaban totalmente abiertas, casi subidas a mis hombros para facilitarme cada envión que tomara, cada empujón que significara que mi pija llegara mas y más lejos en su interior.

El roce de sus pechos contra mi tórax al movernos hacia arriba y hacia abajo había endurecido sus pezones una vez mas y a medida que la cogía y mi boca los mordía otro poquitito, los seguía provocando.

Así, dentro de mí como estaba, la senté en la alfombra y dando una pequeña vuelta sobre mí mismo, me dejé caer de espaldas, teniéndola encima, con sus manos recostadas sobre mi pecho.

Mi pija no la había abandonado, seguía bombeando dentro de ella con frenesí, con locura, con deseo y pasión.

Ella cabalgó sobre mí, su pelvis frotaba mi vientre y era una suave caricia mas que se unía al concierto de placer que vivíamos.

Mientras subíamos y bajábamos enredados en esa danza, mis manos tomaban sus pechos y los masajeaban, los movían, seguía estimulándolos y la combinación de tantas sensaciones era letal para ambos, a veces creía que no podríamos aguantar tanto pero yo seguía y ella seguía, seguíamos locamente...

Cuando sus pechos parecían estallar, tomé sus caderas con mis manos y después de acomodarla mas sobre mí, uno de mis dedos seguía su rumbo hacia su culo, el suavecito dorado y prometido.

Con precisión encontré la zona que ahora quería excitar y comencé a rodear su agujero con mi dedo, lo acaricié lentamente y cuando noté que estaba a punto, dejé que mis dedos ingresaran en él.

En ese momento la Diosa explotó de vibraciones intensas tuvo dos orgasmos increíbles, dos orgasmos que la invadieron como un huracán, dos orgasmos que la hacían caer sobre su pecho para volver a empezar y que yo conciente de alcanzar la dicha juntos lo hice aumentar al soltar mi catarata de semen en su vagina, ella era transportada al Olimpo, allí llevé a mi DIOSA.

La dejé descansar y aquietar las vibraciones pero yo quería ir más allá y sabia que ella estaba dispuesto a esa, sabia que siempre había querido ser mía de una forma especial, de esa forma en que yo quería que lo fuera.

Delicadamente lo coloque en cuatro patas, empecé a besar el suavecito mientras mis dedos jugaban en su vagina. Quería poseerlo, quería hacer mío aquel suavecito encantador, quería que me sintiera en su interior.
En esa posición se veía tan expuesta a mí, tan vulnerable pero a la vez lo hacia tan hembra, tan puta frente a mis ojos que me excitaba solo poder mirarla.

Con la mayor suavidad de la que fui capaz, deje que mi lengua lamiera su sexo desde atrás, que mis dedos se empaparan de sus fluidos vaginales y los ingresen a su ano.

Deslice lentamente mi lengua hacia el agujero de su culo y podía sentir pequeños temblores que recorrían su cuerpo, sabiendo lo que vendría, sabiendo que seria por completo de su TIGRE , mi hembra por primera vez, que estaba a punto de permitir la cogiera en su total dimensión.

Cloe respondía, todo su ser respondía a mis caricias, todas sus células estaban dispuestas a gozar, a sentir, a rendirse a mí.

De a poco fui logrando que se abriera, que el espacio para mis dedos fuera más y más grande, que su voz quebrada de deseo llegara a pedirme un dedo en su interior, luego dos, parecía que si esfínter cedía más y más logrando una correcta dilatación. No aguante mas y comencé a introducirlo suavemente. Nunca había sentido tanto placer en mi vida como en aquel momento, despacio haciendo que ella sintiese el menor dolor posible, abriendo sus nalgas, introduciéndome en ella en todas las dimensiones soñadas.

Los movimientos de Cloe eran cada vez mas desesperados, estaba gozando mi penetración, estaba rendida a mí, era su dueño, ella era mi mujer, mi hembra...
Me excitaba cada vez mas sentir como contraía sus músculos para retener mi pene en su interior y al sentir que podía, yo presionaba y avanzaba otro momento más en su interior.
Las sensaciones de ambos eran cada vez más fuertes, mi verga introducida entre sus nalgas me daban un poder impresionante, me encantaba escuchar desde esa posición los suaves suspiros y gemidos de mi diosa...

La poseí de esa manera hasta sentir que ella explotaba, hasta darme cuenta que luego de enormes movimientos, de intensas vibraciones e increíbles convulsiones preanunciaban el delirio total. Estábamos cansadísimos pero no queríamos detenernos, nos faltaba un orgasmo compartido, nos faltaba el final para ese momento de mutua posesión, nos faltaba el sello de una noche donde fuimos uno del otro en forma cabal, en forma completa, sin mezquindades y con la total convicción de que nos pertenecíamos de una forma única.

Nos dimos el permiso de prolongar el delirio de nuestra calentura hasta sentir que lo único que queríamos era darle al otro nuestra esencia, nuestros sudores, nuestros fluidos íntimos, todo.

Nos dejamos llevar y estallamos en un orgasmo compartido, ese que veníamos buscando desde hacia mucho, ese que terminaría uniéndonos mas todavía.

Al fin pudimos completar ese momento con un beso, con un suave y dulce beso. que en un dulce silencio, habíamos tocado con aquel, orgasmo mutuo el cielo con las manos, habíamos viajado juntos al olimpo y al paraíso.

Nos abrazamos como estábamos, traspirados, bien sudados, cansados pero increíblemente felices y satisfechos.

Nos rendimos al sueño, abrazados. aquella había sido nuestra noche, nuestro mutuo deseo sellando días y días de delirio y encuentros furtivos en la red, la prolongación de un cariño que iba mas allá del tiempo, lo soñado, lo imaginado o lo virtual...

El tigre
sertigrenahuel@yahoo.com.ar

La leyenda del Kurupi II



Acomodé la F100 en la playa de El Caimán, enorme posta moderna, con expendio de combustible, locutorio, maxiquiosco, gomería, taller mecánico, parilla y duchas.
Primero inflé las cubiertas y fui al locutorio para hablar con mi esposa.
Ella se bajoneó al conocer mi demora. me contó que había dejado los chicos en casa de un familiar, que estaba en la cama , recostada solo con su camisón de seda rojo, con breteles que se le caían en sus hombros, que estaba muy caliente acariciándose , esperándome a mi necesitaba una noche se sexo full total.
Y mi esposa al teléfono me decía:- no ceso de acariciar mi cuerpo, no pude dejar de pensar que eres tu quien lo está acariciando .necesito que me la pongas ya, ¿cuanto te demoraras?
-Le explique que la lluvia estaba imposible y que también ante debía quitarme el barro que tenía encima, no podía precisar nada.
Ella con su voz sensual continuaba diciéndome:-uhmm, pienso que me la estas poniendo, lo cual me lleva a sentir una excitación cada vez mayor, y no quiero reprimirme.
Si acaricio el borde de la aureola de mis senos, los acaricias como sé que tú lo harías: acariciándolos y apretándolos suavemente entre tus manos, dándole pequeños apretones a mis pezones con la yema de los dedos. Uhmm, y bajo poco a poco con mis manos por mi vientre y vuelvo a subir mis manos por mi vientre hasta llegar a mis senos otra vez.
-La voz de mi mujer en ese estado me puso a remil, estaba muy muy muy caliente.
Ya en ese momento, era tanta la excitación que sentía, que lo único que deseaba era estar ya frente a ella
Escuché sus increíbles frases :- … manos comienzan a bajar por mi entrepierna hasta llegar con las yemas de los dedos a rozar mi clítoris a acariciarlo muy despacio para ir separando mis labios hasta poder sentir cómo van notando lo húmedo de mi concha . Supe que poco a poco introducía dos de sus dedos, sin dejar nunca de acariciar sus senos con la otra mano. Escuchaba también los gemidos y suspiros de mi mujer. Y ella me contaba como su cuerpo se empezó a mover al mismo tiempo que metía y sacaba los dedos de su concha, y ya le era imposible controlar sus gemidos que cada vez eran más y más fuertes. Yo sabía que en cualquier momento llegaría su orgasmo sin mi, otro más e iban…
Ya intuía por sus gemidos que empezaba a sacar y meter los dedos como si mi japi la estuviera penetrando, hasta que escuché como estalló en un orgasmo interminable

Caliente, fuera de mi, encaré al bonsái Gutiérrez para que me
diese las llaves de la ducha y me dispuse a bañarme.
Me quité la ropa con cuidado, abrí el agua caliente y dejé que a torrentes cayera agua formándose una espesa neblina de vapor y reintroduje debajo del fluido, dejé axial que el agua comenzara a resbalar por mi cuerpo desnudo., que hermoso placer sentir esa agua caer sobre mi en una catarata de tremendo caudal caliente, me conmovía ese placer .Y aquietaba un poco mi calentura después d e aquella conversación telefónica con mi ardiente señora.
Cada tanto alguien venía al baño, a lo lejos escuchaba el murmullo, y los ruidos típicos del orín golpeando en las naftalinas del mingitorio, Lo que mas le llamaba la atención la gente iba y venia sin siquiera notar, ni mirar que yo estaba en la ducha, desnudo y enjabonándome lentamente.
Escuché un sonido, un soplido y luego un relámpago, que dejó sin luz al baño, sobrevino el trueno a ese relámpago y el silencio. Escuché un clic como una puerta cerrándose y pasos suaves, estaba absorto, concentrado, con los ojos abiertos sentí que un cuerpo se aproximaba al mío, al sentir su calor, al oír su respiración, me sorprendí cuando ese cuerpo se acercó lentamente, parecía disfumarse y volverse a conformar mezclado entre el vapor .Tomó espacio y se adhirió al mío, sin dejarme girar para ver quien era ni que pasaba.
Por alguna extraña razón no me resistí y menos aun cuando, por las formas que se adherían insistentemente a mi piel, comprendí que ese cuerpo correspondía al de una mujer. Sentí sus senos chocar en mi espalda, y su entrepierna tratar de acomodarse contra mis nalgas.
El agua caliente sobre mi cuerpo y el aliento calido de esa hembra en mi cuello me excitaba más de lo que mi esposa me había dejado .La sensación de las manos de aquella mujer bajando lentamente por mi espalda me estaban inquietando.
Esas manos hábiles me estaban mareando, esas manos habían abandonado mi espalda para tomar el jabón que yo tenia entre mis manos y habían comenzado a enjabonarme lentamente el cuello desde la parte de atrás, deslizándose hacia mis hombros y me habían obligado a abrir los brazos hacia los costados para abrirse paso.
Las caderas femeninas se pegaban incesantemente a mi cola, sin dejar ningún espacio entre los cuerpos. Me abandoné a esas sensaciones, quería más, pero no podía pedirlo, algo le decía que si abría la boca, el hechizo se rompería.
Y sin que pronunciara palabra alguna, mi deseo se hizo realidad. En segundos mis pelotas se convirtieron en colinas resbaladizas y calidas, que ardían y latían al compás de las burbujas que los cubrían y mi vaina empezaba a crecer.
Mi vientre se estremeció súbitamente cuando las manos descendieron por el, cuando el jabón resbalo entre mi ombligo y el nacimiento de mi entrepierna.
El deseo que me invadía me había hecho bajar los brazos y tratar de sostenerme de las canillas que se adosaban a la pared .Sin poder abrir los ojos y casi sin aliento, controlé un pequeño gemido cuando sus dedos tomaron mi verga y comenzaron a masturbarla. Sentí como un eco lejano el sonido del jabón al caer sobre las baldosas de la ducha pero nada importaba más que el camino que esos dedos habían comenzado a abrir en mi entrepierna.
Las manos enjabonadas de esa misteriosa mujer habían tomado por asalto mi pija y resbalaban por el tronco de mi miembro, que había empezado a tener su majestuosa virilidad extendida.
La delicia de esas caricias en mi verga erecta se estaba haciendo sentir y para facilitar la tarea, entreabrí despacio mis piernas. Esa mujer llegando al centro de mi placer me transportaba a un lugar insospechado, donde creía que todo iba a ser posible.
Era imposible contener los gemidos de placer que esas manos me ocasionaban, era imposible esconder los rastros de locura que esa mujer me estaba dejando, en sus expresiones, en sus labios mojados. Y yo me acariciaba, me lamía.
Era maravilloso sentir como ese cuerpo femenino se excitaba junto al mío, como ese aliento me quemaba y me hacia delirar sin control.
Cuando creía que el placer no podía ser mas intenso sentí que ese cuerpo me abandonaba pero solo un fugaz instante, solo para dejarle sentir una calidez diferente adhiriéndose a mi espalda. Las manos eran más ásperas y había un sonido mas ronco en su respiración.
¿¿Era verdad ?? ¿¿Podía ser posible que un hombre se hubiera unido a aquellas sensaciones ??
No tardé en salir de la duda cuando sentí otras manos acariciándome y una tremenda erección rozando mi cola, una erección que no dejaba de recorrer mi piel guiada por una mano experta.
Pero ¿y aquella mujer que me había inducido a esa exquisita experiencia, donde estaba ? ¿Podría darme vuelta para comprobarlo ??
La mezcla de las caricias femeninas, el agua caliente sobre mi cuerpo y el aliento cálido de ese extraño en mi cuello me impidió rechazar lo que sentía, la sensación de las manos de aquel hombre que se mezclaban o superponían con los de aquella mujer bajando lentamente por su espalda me estaban inquietando, sin necesidad de que me disgustara que otro hombre pose sus manos en mi.
Los gemidos de aquel hombre eran bestiales y se mezclaban con los míos y los de aquella mujer se confundían en una unión incontrolable de tres.
Sentí la necesidad de aferrar mis caderas a las de aquel hombre pero mas aun, las de rozar ese pene que me estaba enloqueciendo sin piedad.
Por momento parecía que él o ella era uno solo un él o una ella, no podía distinguirlo.
Estiré mis brazos hacia atrás, de repente como un silbido, una ráfaga sigilosa, una boleadora caía sobre mis manos y eran sujetadas a las canillas con gran destreza
El hombre o la bestia, o la criatura ya no sé , me golpeó con sus zapatos de piel en mis piernas obligándome a abrirlas
Y empecé a sentir al pene que me acariciaba las nalgas y parecía buscar una posición estratégica, era mágico, podría sentir que era capaz de acariciar como la mano de una mujer o apuntar como el pene inhiesto de un potro .
En mi gozosa desesperación me pregunté que seria de mi cuando aquella pija con la delicadeza de dedos femeninos se correspondieran al pene inhieste del potro hacia la entrada de mi cola , ya que la distancia que nos separaba iba reduciéndose continuamente.
Perdido en AQUELLA DUDA y sintiendo miles de sensaciones, dejé que las manos fuertes del que en ese momento era mi ¡HOMBRE!, recorrieran mis nalgas y las abran , haciéndole camino a ese falo inédito.
Después de ubicarlo estratégicamente entre sus piernas, tomé las caderas masculinas y las pegué a mi cuerpo, dejando sentir esa dureza en toda su dimensión presionándome desde atrás.
Esa criatura ,inicialmente suave como una mujer , me estaba acariciando mi espalda, besando mi cuello desde atrás con su miembro duro como una roca, firme como una columna y me estaba haciendo desear..
Su pene acariciándome insistentemente mientras su mano me penetraba delicadamente por el culito , me movía de arriba hacia abajo cada vez que uno o dos dedos me invadían mágicamente y violaban dulcemente mi culo.
Era imposible creer que tanto placer pudiera provenir de una situación así.
Adoré cada lamida de su lengua que recorría mis hombros y aquellos dientes enormes, puntiagudos que mordían los lóbulos de mis orejas ; ardí de deseo con el aliento cálido de esa criatura que no cesaba de tocarme , de arrinconarme con su sexo, de calentarme al máximo.
Forcejeando lo colocó su japi sobre la entrada de mi orto , la presionó .Parecía no entrar, él pujaba cada mas con inusual insistencia y me tomaba bien firme mientras me pegaba cada tanto cachetazos en las nalgas y me pedía que me quedara quieto .
Dolía, grité y chillé , parecía no querer entrar , entonces me tomó firmemente aprisionando mi cuello, yo creí que me iba a ahorcar y empujó , de un fuerte empujón perforó y de una segunda embestida, llegó casi hasta el fondo. El dolor era insoportable pero no podía gritar, me faltaba aire. Creí que me moriría, pero al cabo de unos minutos, mi respiración se recuperó y ya solo sentía el dolor de su pija en mi culo. Era como un hierro candente que entraba dentro de mí y yo gritaba con todas las fuerzas que me quedaban, él violentamente, entraba y salía de mí. Allí el dolor se fue desvaneciendo y en su lugar empezó a crecer el placer. Efectivamente el dolor fue aflojando para dar lugar al placer, a un inmenso placer, muy despacio, siguió hundiendo esa pija mágica en mi culo, cuando suspiré profundamente ya la tuve toda adentro.
Durante varios minutos, estuvo entrando y saliendo de mí, al ritmo de sus jadeos de placer y de mis gritos en cada entrada. Yo obtuve un inmenso orgasmo mientras lo hacía y luego me sacó su verga. Cuando aquella verga salió de mi culo, pensé que al menos todo aquello había terminado pero durante un largísimo rato permaneció quieto sobre mí, mientras me besaba y seguía manoseando todo mi cuerpo.
Enseguida noté como su terrible pija, de nuevo parada, buscaba mi culo. El me dio un fuerte puñetazo en un costado que me dejó sin respiración y comenzó a meter su pija en mi cola nuevamente . Ahora jugueteaba conmigo la metía y la sacaba, la metía y la sacaba, mi culito ya bien abierto se dilataba para recibir semejante cabeza y se tragaba su pedazo y enseguida el la sacaba y mi culo se achicaba, repitió eso muchas veces, yo tuve otro orgasmo mientras quería que moriría de placer, dolor. Y el me pegaba cachetazos y entraba y sacaba su pija de mi culo , hasta que la dejó dentro y empezó a temblar y estremecerse , fueron unos minutos, tremendos, hasta que por fin acabó otra vez, esta vez dentro de mi orto. Supliqué silenciosamente por más, anhelaba cada gota de semen que aquella bestia pudiera derramar en mi ya desvirgado culo , quería acariciarme yo mismo y desparramar su semen en mi piel.
La criatura retiró las boleadoras y se difumó entre el vapor, yo quedé solo acariciándome y temblando aun de placer…
By luchomagiayahoo.com